Los Otomíes podrían ser una de la etnias más misteriosas en la cultura Mexicana. A pesar de habitar en la Altiplanicie Mexicana desde la época prehispánica, su nombre aparece pocas veces en la historia del país en batallas o hechos históricos, en cambio son sus artesanías y su trabajo en los textiles lo que ha llamado mucho la atención. Actualmente se ubican en la zona centro que contempla los estados de: Hidalgo, Estado de México, Querétaro, Tlaxcala y Michoacán y son el quinto grupo indígena más grande del país. Los Otomíes se destacaban y dedicaban en su mayoría a la agricultura, después de las grandes sequías de los años 60’s varios tuvieron que dedicarse a la artesanía y fue en dónde tuvo su despunte como actividad económica.

Otomí quiere decir “Barrio de Piedra”, se cree que sus textiles y el arte Otomí se inspiran en unos dibujos encontrados en una cuevas de piedra en la zona de la Altiplanicie. Los Otomíes han ido adaptando sus técnicas, que antiguamente eran demasiado complejas, para convertir su textil en un producto comercializable ya que por el grado de elaboración, la técnica original del textil no sería redituable. El textil Otomí, mejor conocido como “Tenango” que es el que utilizamos en la Colección Otomí de La Porfiria, es conocido a nivel mundial por el foco que tuvo cuando la marca francesa de lujo Hèrmes decide aplicar los bordados en varias de sus piezas y artículos. El textil Otomí es conocido por sus colores y formas llamativas que por lo general son animales que evocan un realismo mágico. La comunidad de artesanos con la que trabajamos se encuentra en el estado de Hidalgo y es liderada por el Sr. Candelario.